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domingo, enero 04, 2009

No hay peor ciego...

Definitivamente no hay peor ciego que el que no quiere ver.

¿Por qué será que en ocasiones tenemos que esperar a que las señales sean tan fuertes como una patada en la ingle?

Creo que muchas veces nos obstinamos con alguien y comenzamos a ignorar lo que no nos gusta o incluso acciones y situaciones evidentes que nos indican que por ahí no va más. De hecho creo que en ese punto se está a un paso de convertirse en masoquista y no aguanta.

No tengo problema si me dicen las cosas, sean buenas o malas. En condiciones normales no reacciono mal, soy capaz de entender que cualquier persona puede cambiar de parecer de un momento a otro, incluso sin razón.

Es muy probable que haga la pregunta de rigor ¿por qué? pero de ahí no paso, si no me quieren decir pues ni modo, tampoco se trata de obligar.

Lo que me indigna es un cambio de actitud inesperado, ni una sola palabra y para completar una evasión innecesaria. Acaso es lógico que un día por teléfono te digan "tengo muchas ganas de verte" y al día siguiente no se pase de un "hola, ¿cómo estás?". Si es lógico para alguien que por favor me ayude a entender porque para mi no tiene presentación.

Para finalizar y para que quede claro, yo puedo ser muy buen novio, buen entuque (romance sin compromisos) o lo que sea pero mejor que todo eso puedo ser un amigo, sin embargo como amigo valoro mucho la sinceridad. Si una relación de amistad no es honesta no dura, así de sencillo.

viernes, abril 04, 2008

Los cambios refrescan

Hay quienes se resisten al cambio, sin embargo considero que los cambios deben interpretarse de manera que permitan generar nuevas ideas, descubrir y explorar cosas nuevas y sobre todo aprender a afrontarlos.
Cuando se atraviesan situaciones difíciles, normalmente la primera etapa es una especie de bloqueo, uno no ve panorama alentador por ninguna parte. Después el panorama se va aclarando y es allí cuando uno debe estar atento porque hay oportunidades de todo tipo esperando que uno las tome. Finalmente se supera y quedan las lecciones aprendidas que son de gran importancia tanto las buenas como las no tan buenas.
La paciencia es una gran herramienta en estos casos, pero ojo, no hay que dormirse "hay que estar atentos"